1. Incluir un caqui en la crema pastelera que le aporta un rico sabor afrutado. Para ello pela el caqui, pártelo en trozos grandes, ponlo en un recipiente apto para microondas y cocínalo 3-4 minutos en el microondas o hasta que compruebes con un tenedor que está muy blando y si se presiona se hace puré.
2. Tritura el caqui cocido con una batidora de mano o de vaso y reserva.
3. Abre la vaina de vainilla por la mitad con un cuchillo y raspa el interior para quedarte con las semillas..
4. En un cazo a fuego medio-alto pon la leche junto con las semillas de vainilla y las propias vainas. Cuando empiece a hervir retírala del fuego y quita las vainas, podrás dejarlas secar y reutilizarlas 2 o 3 veces más para infusionar líquidos como en esta ocasión.
5. Mientras, en un bol pon las yemas de huevo junto con el azúcar y la maizena, y bátelo todo con unas varillas. Verás que al principio la mezcla es muy seca, pero si sigues batiendo enérgicamente poco a poco se volverá cremosa y finalmente tendrá un aspecto bastante homogéneo, que es lo que buscamos.
6. Vierte en el bol la leche infusionada poco a poco y removiendo a la vez. Añade también caqui triturado.
7. De nuevo vierte la mezcla en el cazo que habías utilizado y ponlo a fuego lento mientras remueves sin parar para que no se te pegue a la vez que se va espesando.
8.Ten paciencia porque tarda unos minutos, finalmente verás que de repente se espesa bastante, y cuando el aspecto sea como el de nuestra fotografía en el que los surcos de las varillas se notan al moverlas, apártala del fuego
9. Ponla en un bol y cúbrela con papel film totalmente a ras para que no esté en contacto con el aire y no se forme costra. Cuando esté fría, puedes introducirla en la nevera por si vas a preparar tus tartas más tarde o directamente usarla en los siguientes pasos.
10. Pela los caquis, córtalos por la mitad y después en láminas finas. Puedes hacerlo con el cuchillo o bien utilizar una mandolina para que todas las rodajas queden exactamente con el mismo grosor de forma sencilla.
11. Precalienta el horno a 200ºC. En una bandeja de horno coloca encima papel de horno y la lámina de hojaldre. Córtala por la mitad y separa unos centímetros la una de la otra. Vuelve a cortar cada parte por la mitad para así conseguir las 4 tartaletas cuadradas. Cúbrelas con la crema pastelera sin llegar a los bordes.
12. Coloca las láminas de caqui por encima, como puedes ver en las imágenes. Yo le puse solamente dos columnas en cada tartaleta pero se le pueden poner 3 ya que el caqui se encoge un poco con el horneado.
13. Introduce la bandeja en el horno y hornéalas unos 15-20 minutos, hasta que veas que los bordes del hojaldre se han dorado. El tiempo es orientativo ya que cada horno es un mundo, así que vigila el punto del hojaldre. Saca las tartas del horno y colócalas sobre una rejilla para que se enfríen y queden crujientes.
14. Calienta algo menos de medio vaso de mermelada en el microondas. Dale apenas unos segundos ya que puede explotar con facilidad, simplemente haz esto para que la textura esté un poco más líquida pero no es necesario que se caliente demasiado.Pinta las láminas de caqui de las tartaletas con la mermelada utilizando un pincel de cocina
Fuente: Recetasdeescandalo